El emblemático Capitolio Nacional de Cuba se prepara para volver a ser una sede legislativa tras más de cinco décadas destinado a otros usos. Para ello, el Gobierno cubano acomete un importante plan de restauración que le devolver· su esplendor original.

Por Soledad Álvarez.

Los cubanos, quienes presumen de que su Capitolio supera en altura al de Washington, podrán volver a ver la cúpula en todo su esplendor porque sus dovelas lucirán de nuevo planchas de oro como las que tenía en origen. Clic para tuitear El Capitolio se inauguró el 20 de mayo de 1929. Dicen que costó 16 millones de dólares de la época, se emplearon cinco millones de ladrillos, 150.000 bolsas de cemento, 3,5 millones de pies de madera, 38.000 metros cúbicos de arena… Clic para tuitear

Un enorme andamio que cubre la imponente cúpula es la señal de los trabajos que se están realizando en el Capitolio de Cuba desde hace semanas. Un edificio que la revolución castrista consideró un símbolo de la anterior “república burguesa”, pero que constituye una de las joyas arquitectónicas del país.

Inaugurado en mayo de 1926 para albergar los antiguos Senado y Cámara de Representantes, el Capitolio es una réplica casi exacta del de Estados Unidos y
ocupa una superficie de casi 40.000 metros cuadrados en una céntrica zona de La Habana, entre su casco colonial y el populoso barrio de Centro Habana, y es también una de las fotografías obligadas para los turistas locales y extranjeros que visitan la capital cubana.

“UN DÍA HABRÁ QUE VOLVER AL CAPITOLIO”.

El pasado febrero, el presidente cubano, Ra˙l Castro, sorprendió con la frase: “Un día habrá que volver al Capitolio” a los diputados de la Asamblea Nacional de la isla, que conocieron asÌ la decisión de trasladar el actual parlamento unicameral a este edificio, donde la Oficina del Historiador de La Habana ya trabaja en un ambicioso plan de rehabilitación.

Vista general de uno de los hemiciclos del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

Se trata de un proyecto complejo por el gran tamaño del inmueble y la profusión y riqueza ornamental que alberga: el plan de restauración estará totalmente completado en no menos de cinco años y costar· unos seis millones de dólares.

No se ha precisado en qué momento exacto se instalará la Asamblea en el Capitolio y es poco probable que pueda hacerlo este mismo año, aunque los técnicos de la Oficina del Historiador de La Habana tienen intención de ir habilitando espacios para algunas funciones parlamentarias.

Otra de las incógnitas es dónde celebrar· la Asamblea sus plenos, ya que tiene más de 600 diputados, cifra muy superior al número de escaños de los hemiciclos de los antiguos Senado y Cámara de Representantes.

La idea de devolver el carácter legislativo al Capitolio cubano seguramente no agradar· a los revolucionarios más ortodoxos que ven en Èl un símbolo del orden burgués anterior a 1959, pero otros opinan que es positivo recuperar su función original.

“Es bueno que se le devuelva su uso original (…) El edificio es del pueblo cubano, más allá de lo que haya significado en un momento determinado”, comentó a Efe Kenia Díaz, responsable de Proyectos, Arquitectura y Urbanismo de la Oficina del Historiador de La Habana.

LA CÚPULA, A 93 METROS DEL NIVEL DE LA CALLE.

Doscientos operarios trabajan ya en la restauración del edificio que, en general, se encuentra en muy buen estado dada la solidez de su construcción, pero que necesita complejas intervenciones sobre todo en sus cubiertas para impermeabilizarlas y resolver los problemas de filtración de agua que han afectado al inmueble.

Salón de los pasos perdidos del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

Entre esos trabajadores hay uno muy especial, Francisco González que a sus 94 años desarrolla, en el tejado del Capitolio, obras de albañilería: es la tercera vez en su vida que participa en un proyecto de rehabilitación del edificio.

Al lado del lugar donde repara las losas de la azotea del Capitolio se eleva la magnífica cúpula del edificio que alcanza casi los 93 metros desde el nivel de la calle y que, por su altura y diámetro, es la sexta del mundo: en el momento de su construcción solo la superaban en su estilo la de San Pedro en Roma y la de San Pablo en Londres, seg˙n cronistas locales.

Tres meses se ha tardado en instalar el espectacular andamio que ahora la cubre, una compleja estructura metálica preparada para soportar tormentas, rayos y vientos de hasta 150 kilómetros por hora, algo fundamental para un país con riesgo de padecer el azote de huracanes y ciclones.

Los cubanos, quienes presumen de que su Capitolio supera en altura al de Washington, podrán volver a ver la cúpula en todo su esplendor porque sus dovelas lucirán de nuevo planchas de oro como las que tenÌa en origen.

Según explicaron fuentes de la Oficina del Historiador de La Habana, ser· una empresa rusa la encargada de la reparación de la cúpula en su parte exterior y de instalar las planchas de oro.

En la azotea del Capitolio y en su cuarta planta, también se trabaja en la reparación de la carpintería exterior y en la restauraciÛn de elementos como las magníficas “torcheras” o suntuosos candelabros de bronce de gran tamaño que contiene el edificio.

Dos jovenes trabajan en la restauración de una de las lucernarias del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

Doce jóvenes de la Escuela Taller de la Oficina del Historiador se ocupan de esta tarea para devolver toda su belleza a estas lámparas afectadas por la corrosión. Algunas están formadas por unos cien elementos y su reparación lleva una semana entera de trabajo.

UNA ANTIGUA CIÉNAGA.

El espacio que hoy ocupa el Capitolio habanero era, a principios del siglo XIX, una gran ciénaga convertida en vertedero en una zona extramuros que sufrió diversas transformaciones en la medida que se desarrollaba la ciudad.

La sedimentación de materiales de todo tipo se fusionó con los terrenos pantanosos contribuyendo así a su desecación y consolidación.

En esta zona se instaló el primer Jardín Botánico de la ciudad y luego, en 1839, se construyó allí la estación de ferrocarriles de Villanueva, que funcionó hasta avanzada la primera década del siglo XX.

Facahada del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

El primer proyecto para la construcción del Capitolio cubano data de 1912 pero no fue hasta 1925, durante el gobierno de Gerardo Machado, cuando se encarga el estudio definitivo: la construcción del edificio fue adjudicada a la empresa estadounidense Purdy & Henderson y las obras se iniciaron en abril de 1926.

Tan solo en tres años y cincuenta días se levantó el actual Capitolio que quedó inaugurado el 20 de mayo de 1929. Dicen que construirlo costó 16 millones de dólares de la época y que se emplearon cinco millones de ladrillos, 150.000 bolsas de cemento, 3,5 millones de pies de madera, 38.000 metros cúbicos de arena y 3.500 toneladas de acero natural, junto a generosas cantidades de mármol, bronces y maderas nobles para sus escaleras, columnas, pórticos, mobiliario y lámparas.

El resultado fue un colosal edificio de clasicismo ecléctico, al que se accede, en su entrada principal, por una escalinata de granito de 55 peldaños flaqueada por dos conjuntos escultóricos del italiano Ingelo Zanelli.

“LA REPÚBLICA”, LOS PASOS PERDIDOS Y EL DIAMANTE.

Estatua de la República e interior de la cúpula del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

De Zanelli es también la impresionante estatua “La República”: con casi 17 metros de alto y un peso de 30 toneladas es una de las esculturas más grandes bajo techado del mundo.

Se encuentra en el Salón de los Pasos Perdidos, un espectacular espacio que alcanza los 120 metros de largo, 14,50 de ancho y un puntal de 19,50.

Decorado suntuosamente con mármoles preciosos, el salón fue concebido para grandes recepciones por lo que en su origen no poseÌa ningún mueble, excepto 32 grandes candelabros (“torcheras”) estilo renacimiento italiano. Incluye también veinte bancos de mármol elaborados en Italia que se distribuyen entre los candelabros a todo lo largo del salón.

Estatua de la República ubicada en el interior del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

En el centro del salón, se puede ver en el suelo el punto que marca el kilómetro cero de las carreteras de Cuba: se trata de un círculo labrado en bronce y rodeado de una estrella octogonal hecha con mármoles de diversos colores y que marca los puntos cardinales.

Vista del Salón Bolívar, adjunto a uno de los hemiciclos del Capitolio Nacional de Cuba, que actualmente se encuentra en reparación para funcionar como sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). EFE/Alejandro Ernesto

En el centro los visitantes podían admirar un diamante de 25 quilates, protagonista de una apasionante historia rodeada de misterios y robos.

Dicen cronistas locales que ese brillante perteneció a Nicolás II, el último zar de Rusia, luego pasó a una duquesa francesa que lo vendió a un joyero de origen turco o libanés afincado en La Habana, a quien el Gobierno de Gerardo Machado lo compró para instalarlo en el Capitolio y se convirtió en uno de los puntos de atracción del edificio.

El brillante fue robado en marzo de 1946 en un episodio tan misterioso como su reaparición: quince meses después fue enviado de forma anónima al entonces presidente cubano Ramón Grau. Al parecer posteriormente se reemplazó por una réplica y el original se guarda en el Banco Nacional de Cuba.

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