Sebastian Benfeld: Escazú y la política para jóvenes ciudadanos

por | Ago 7, 2020 | Podcast, Sonidos | 0 Comentarios

Sebastian Benfeld tiene solo 19 años y el viernes 31 de julio estaba preocupado de que Sebastián Piñera anunciara su firma del tratado de Escazú. Y no se trata sólo de asegurar los «derechos de acceso» o justicia ambiental en temas y proyectos de impacto medioambiental, sino también de cómo su trabajo como Embajador de Escazú representa la separación entre la vieja política, y la que viene. De eso y más conversamos.

«Escazú es el acuerdo más importante de los últimos tiempos en materia medio ambiental», decía Benfeld en una entrevista a los medios.

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Esa conciencia social y política está transparente en sus palabras.Es Champion del Acuerdo de Escazú, un cargo de la CEPAL que tiene como misión difundir el acuerdo a nivel ciudadano. Fue elegido entre 90 jóvenes postulantes. Ellos 5 ya están difundiendo este acuerdo que ha sido firmado por 22 naciones. Acá en Chile no ha tenido éxito ya que el presidente Sebastián Piñera no ha querido firmar, después de que Chile lo haya patrocinado.

El inicio de la acción

«El lugar donde nacemos marca la historia de las personas y en mi caso no es la excepción. En mi caso es la región de Valparaíso que concentra la mayor cantidad de conflictos socio ambientales del país. Conocemos de primera mano lo que ocurre en Quintero y Puchuncaví donde la gente o los niños pequeños de 4 años mueren o están siendo intoxicados por la negligencia estatal y privada, o también lo que pasa en el Valle del Aconcagua donde se le quita el agua a las personas para poder regar las paltas que luego se consumen en países desarrollados», dice Benfeld contando de dónde viene su preocupación por el tema medioambiental.

Le tocó asumir en Fridays For Future la vocería en un momento muy delicado del país, cuando ocurrían violaciones a los derechos humanos «sin precedente para la historia de los jóvenes… y al mismo tiempo destrucción del medio ambiente», dice él. Mostrar esa realidad era su objetivo en la COP25. «Teníamos que ir a contarle a la comunidad internacional cómo hoy se destruía el medio ambiente y cómo se violaban los derechos humanos», dice sobre la labor que le tocó realizar.

"Una desigualdad tan grande es una motivación a la acción… Creo que la situación de la pandemia también es una oportunidad para cuestionarse cómo estamos como sociedad, cómo estamos desarrollándonos como país" Clic para tuitear

El pabellón de Shell en la COP25

«Hay muchas cosas que no se cuentan de la COP25 pero de las cosas más chocantes para mí fue que tu ves literalmente con tus propios ojos como una persona está negociando con tu futuro. Era algo nuevo y llamativo que en este espacio había espacio para los países, había unos puestos bastante grandes para Chile, Alemania, y lo interesante es que en esta COP al gobierno también se le ocurrió que hubiera un pabellón de Shell. Una empresa petrolera que destruye el medio ambiente que es conocidísima por destruir el ártico y estaba ahí negociando par y par con los gobiernos de todo el mundo. No era una discusión de países sino una discusión de las empresas contaminantes, con los propios gobiernos. Y eso en el fondo terminó con ese fracaso que todos conocemos de la COP», dice Benfeld.

Y no había el mismo espacio para la sociedad civil: «Hay otro espacio donde están las organizaciones y ahí había un puesto del porte de un escritorio, o más chico, de Greenpeace, comparado con Shell que tenía un pabellón completo donde cabían 40 personas para una charla».

El futuro y los jóvenes

Uno de los temas que conversamos es el tema de cómo la política se vive entre los jóvenes: «Se critica mucho a las juventudes de ahora que son de ahora que son idealistas, muy sensibles, y yo le pregunto a las generaciones de los más grandes qué hicieron ustedes, ¿ustedes fueron los causantes de dos guerras mundiales y se van a enojar con nosotros porque somos muy sensibles?»

«Yo creo que los jóvenes somos el futuro y estamos dando cara de forma que no se había dado antes. Con jóvenes me refiero a la gente que protestó desde el 2006 – 2011 y hoy con la crisis climática, que son los jóvenes que están haciendo los cambios», dice Benfeld en defensa de su generación. «Lo más difícil ha sido instalar o dar a conocer cierta información que para nosotros es relevante», dice cuando se le pregunta sobre lo que ha sido más difícil de su activismo por el medioambiente.

En relación al futuro de la política es claro: «Yo creo que el Congreso hoy tiene que abrir las puertas. Creo que en general las instituciones tiene que abrir su puertas para que las preocupaciones de la ciudadanía puedan ser escuchadas de una forma pertinente».

«Durante muchos años las discusión del congreso quedó en el Congreso. En ese grupo de personas que se reunían 5 o 4 veces a la semana para discutir lo que era mejor para el país, pero nadie sabía lo que estaba pasando», dice criticando la antigua forma de decisión política.

«Yo creo que eso necesitamos para una democracia sana. Un poco que la discusión no quede en un espacio acotado sino que sea abierto a las personas. Yo soy adicto, fanático de la democracia», dice Benfeld

«Yo creo que los jóvenes de hoy somos mucho más diferentes de las generaciones anteriores. Mucho más transparentes, abiertos, inclusivos, más respetuosos y entendemos el mundo de una manera diferente y por tanto también queremos transformarlo», asegura.

El desafío de hoy: el acuerdo de Escazú

Para la semana de esta entrevista, habían logrado que 9 parlamentarios firmaran un Proyecto de Acuerdo pidiéndole al gobierno que firme el acuerdo de Escazú, el tratado de busca consagrar los derechos de acceso o justicia medioambiental, a nivel internacional.

El gobierno hasta ahora se ha negado diciendo que Chile ya cuenta con una protección medioambiental suficiente, así como se ha aducido como razón para no firmar que esto pone en riesgo la soberanía, un argumento que también se ha usado en países como Perú. De esto se expresa categóricamente en la entrevista.

«Entendí que este argumento que ha dado el gobierno ha sido el mismo que ha dado en otras materias distintas. Decimos que tenemos el mejor sistema de salud del mundo, el mejor sistema de previsión social de la galaxia y que tenemos el mejor sistema de protección ambiental de todo el sistema solar. Y no lo creo, estamos muy carentes y hoy no hay una participación real de la ciudadanía en la toma de decisiones. Lo que está pasando en Putaendo, en Alto Maipo. Uno se pregunta ¿Realmente existe una participación ahí o de qué estamos hablando?», responde a la excusa del presidente Piñera.

«Hoy día la gente en Quintero muere intoxicada, sin saber lo que la está intoxicando, o sea hoy no hay información ambiental real, no sabemos cuales son los materiales particulados que están matando a la población y eso no puede ser».

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